Si vas a Brasil, pasarás a una lanchonete. Seguro. Como dicen los brasileños: “Não tem erro”. Aunque las quisieras evitar, no podrías. Te rodean, sus productos te miran, los olores te persiguen… ¡Entrarás! 😀




Una lanchonete es un bar sencillo pero lleno de cosas donde puedes encontrar desde los zumos tropicales más variados a panes y bollos de mil tipos diferentes. Las lanchonetes están repartidas por todos lados en cualquier ciudad de Brasil. La gente va allí a desayunar pero sobre todo a picar algo entre horas.

 

Ese algo suelen ser lo que llaman ‘salgadinhos’: coxinhas, pão de queijo, pasteles (que no son tartas, son como empanadillas), kibes, esfirras… Pero también hay dulces. No faltan los brigadeiros (leche condensada con chocolate), los beijinhos (leche condensada con coco) y todas sus variantes. También hay quindim y otros dulces típicos de Brasil.

Hay lanchonetes de diferentes tamaños y estructura. Algunas tienen como una especie de tienda a parte de la barra en la que venden bollería, galletas, chucherías, gusanitos y esas cosas.

Brigadeiros y beijinhos de diferentes sabores. Foto: Virtudes Sánchez

Brigadeiros y beijinhos de diferentes sabores. Foto: Virtudes Sánchez

 

Algo importante que si eres español seguramente siempre se te olvidará: ¡La caja! 😀 En los establecimientos de comida en Brasil no se paga directamente a la persona que te atiende. Hay que pedir lo que quieras en la caja, pagar y luego ir a la barra con el papelito y decirle al dependiente qué es exactamente lo que buscas.

Pão de queijo. Este no es de una lanchonete pero se venden igual. Foto: Virtudes Sánchez

Pão de queijo. Este no es de una lanchonete pero se venden igual. Foto: Virtudes Sánchez

 

Porque por ejemplo, tú pagas un zumo en la caja, pero a lo mejor, dependiendo de la lanchonete, no está escrito de qué sabor lo quieres, entonces hables o no hables portugués, vas a tener que decir exactamente de qué frutas lo quieres. Y ojo porque los nombres de las frutas son completamente diferentes en español. Yo ya me los estudiaría antes de ir 😀

También encontrarás en las lanchonetes el famosísimo y buenísimo açai. No puedes dejar de probar esta maravilla. Es una especie de zumo granizado, no llega a ser zumo aunque también existe esa variedad, y tampoco un helado. Es una mezcla. Esto en su versión más comercial porque en algunos estados del norte, de donde procede la fruta, se toma incluso como comida principal y se mezcla con otros alimentos salados.

Açai en una lanchonete especializada en Leme, Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

Açai en una lanchonete especializada en Leme, Rio de Janeiro. Foto: Virtudes Sánchez

 

Otra cosa que me encanta de las lanchonetes es que están completamente abiertas. No son bares cerrados, con sus paredes, su puerta principal y sus cosas. No. Todo es abierto, a pie de calle. La mayoría tienen sillas y mesas de madera muy originales.

La mayoría de las lanchonetes no cierran más tarde de las 23.00 o las 00.00 horas. Aunque cada vez hay más lanchonetes chinas, por lo menos en Rio de Janeiro, esa cosa de abrir hasta altas horas como en España no se lleva. Así que si piensas comprar o picar algo y se te hace tarde, no creas que es como aquí que encuentras hasta fruterías abiertas a la 1.00 de la madrugada.

Quizá en São Paulo, que es la ciudad que nunca duerme, haya este tipo de lanchonetes 24 horas, en el resto de ciudades brasileñas no es lo más común. Son bares más de día que de noche.

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