El pan es seguramente lo que todo español en Brasil más echa de menos. Mojar pan en cualquier guiso es una cosa muy nuestra. Comer pan con aceite y tomate por la mañana. Pan con arroz, pan con pasta, pan con todo. Algo difícil de entender en el mundo entero. Además somos pesados con el pan. Si es de hogaza tiene que ser blandito, si es tipo pueblo, puede ser más duro. El caso es que tiene que tener una consistencia.

En Brasil, olvídate del pan normal porque no existe. En las panaderías venden un montón de tipos de lo que los brasileños llaman pan pero que para nosotros no es exactamente eso…




Me explico. Lo más parecido al pan que comemos en España que puedes encontrar en Brasil es el ‘pão francés’ que son como mini bollos. ¿Cuál es el problema? Que se deshacen. Son crujientes y la miga no es miga con sustancia, es miga tipo papel. Se desmorona. Al final te puedes comer tres panes y parece que no te has comido nada.

 

Eso hablando de gustos españoles, ojo. Que no digo que el pan esté malo, simplemente que es muy diferente…

El resto de panes que verás en la panadería no tienen nada que ver con lo que estás acostumbrado. Eso sí, la variedad es increíble. Hay pan de coco, pan de maíz, pan de muchísimas cosas. La cuestión es que más que panes son tipo bollos porque la mayoría llevan leche. Si eres intolerante a la lactosa, mira bien los ingredientes porque es probable que te siente mal.

Cuando vivía en Rio de Janeiro me costaba la vida encontrar un pan que me gustara. Encontré un restaurante italiano que tenía un horno y hacían un pan como los nuestros. Carísimo, eso sí. Una barra mediana (como media barra de las nuestras) me costaba casi 10 reales, cerca de tres euros. Por eso, cada vez que voy a ir a Brasil, días antes me atiborro de pan porque luego lo echo de menos 🙂

Pão francés na chapa, el más parecido al pan de España. Foto: Virtudes Sánchez

Pão francés na chapa, el más parecido al pan de España. Foto: Virtudes Sánchez

 

Lo que sí tienen en grandes cantidades y variedades en las panaderías brasileñas son dulces. Además puedes encontrar especialidades de los diferentes estados. Por ejemplo, el cuscuz bahiano lo suelen vender en casi todas las ciudades. En los mercadillos también encontrarás estas delicias dulces que representan muy bien la variedad gastronómica y cultural de Brasil.

Y biscoito, por supuesto. Esto no es dulce. Es una especie de gusanitos que se venden en los kioskos, en las tiendas, supermercados, panaderías y también en las playas. En Rio de Janeiro la costumbre es tomar biscoito Globo y matte Leão,  un té frío con limón que te sirven en el momento. Globo y Leão son las principales marcas, pero hay otras también.

Dulces brasileños en una panadería de Teresópolis (Rio de Janeiro). Foto: Virtudes Sánchez

Dulces brasileños en una panadería de Teresópolis (Rio de Janeiro). Foto: Virtudes Sánchez

 

Volviendo a los dulces, algo que seguramente te llamará la atención será la costumbre de comer bizcochos, que en Brasil se llaman bolos. Los encuentras en este tipo de panaderías pero también hay tiendas especializadas que desde primerísima hora de la mañana desprenden unos olores irresistibles. Bizcocho de zanahoria con chocolate, bizcocho de maíz, de todas las variedades que quieras.

Un ‘cafezinho’ brasileiro y a elegir el dulce que te entre por los ojos. Sin olvidar el brigadeiro, por supuesto, que es el más básico de los dulces brasileños. Se hace con leche condensada y chocolate. El beijinho es su variante de coco. Luego están los brigadeiros gourmet, de todo tipo de sabores y colores. ¡Una locura! ¿Cómo no engordar? Salvo que cierres la boca es imposible 🙂

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