Ouro Preto debe estar en cualquier itinerario de viaje de los “apaixonados” por Brasil. Imprescindible. Si te gusta conocer la historia, te atrae el arte y eres de esas personas que se quedan con la boca abierta ante relatos reales centenarios, no puedes dejar de visitar la ciudad histórica de Minas Gerais más conocida.



¿Qué son las ciudades históricas de Minas Gerais? Son un conjunto de ciudades consideradas especiales por su pasado ligado a la explotación de minas de oro y piedras preciosas, por su riqueza artística y arquitectónica resultado de la colonización portuguesa, por haber sido escenario de luchas por la independencia y, en definitiva, por preservar la esencia de una región fundamental para entender el Brasil actual.

La más famosa de todas es Ouro Preto, “la Potosí del oro” como la denomina Eduardo Galeano en ‘Las venas abiertas de América Latina’. Este libro te puede servir como aproximación en español a la historia de Brasil y de otros países de Sudamérica. A partir de entonces entenderás la influencia que tuvieron las riquezas de estas tierras en la construcción de los imperios europeos.

Ouro Preto, declarada en 1980 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue fundada a finales del siglo XVII. En un primer momento se llamaba Vila Rica y estaba habitada por pueblos indígenas.

Los ‘bandeirantes’ que llegaban de São Paulo consiguieron que el rumbo de la historia cambiase completamente en este paraje que es un regalo de la naturaleza. Eran hombres aventureros que recorrían los campos en busca de materiales preciosos y esclavos para trabajar en las plantaciones.

Ouro Preto está construido entre las montañas a 1.179 metros de altitud. Foto: Virtudes Sánchez

Ouro Preto está construido entre las montañas a 1.179 metros de altitud. Foto: Virtudes Sánchez

 

Desde que los portugueses llegaron a Brasil no habían encontrado nada similar a lo que los españoles hallaron en sus colonias. No había ni rastro de plata, pero sabían que el oro tenía que aparecer en algún lugar. Con motivo de la primera crisis azucarera en los estados del nordeste, la corona portuguesa prometió incentivos económicos a quienes encontrasen oro. Para Portugal los impuestos cobrados a la colonia eran extremadamente importantes y no podían dejar de ingresar dinero.

Vista general de Ouro Preto (Minas Gerais). Foto: Virtudes Sánchez

Vista general de Ouro Preto (Minas Gerais). Foto: Virtudes Sánchez

 

El primer descubrimiento se produjo en la localidad de Taubate (São Paulo) en 1697. Esto provocó la primera fiebre del oro. Los ‘bandeirantes’ la iniciaron pero a ellos siguieron exploradores extranjeros y brasileños llegados de todos los rincones del país. Los portugueses salieron en masa de Portugal hasta el punto de que Brasil pasó de los 300.000 a los dos millones de habitantes en ese periodo.

Los edificios en Ouro Preto mantienen el estilo arquitectónico colonial. Foto: Virtudes Sánchez

Los edificios en Ouro Preto mantienen el estilo arquitectónico colonial. Foto: Virtudes Sánchez

 

La actividad minera despegó gracias al trabajo de los esclavos que los portugueses traían desde varios países de África. Antes de embarcar los convertían al catolicismo y les cambiaban el nombre. Muchos morían en el trayecto y los que sobrevivían duraban una media de 7 siete años debido a las condiciones de explotación física y laboral a las que les sometían.

Cada detalle de Ouro Preto recuerda la fiebre del oro y la esclavitud. Foto: Virtudes Sánchez

Cada detalle de Ouro Preto recuerda la fiebre del oro y la esclavitud. Foto: Virtudes Sánchez

 

Ouro Preto fue la ciudad más poblada en el siglo XVIII en Brasil, más incluso que el Nueva York de la época. En 1823 recibió el título de Ciudad Imperial. Junto con otras localidades más pequeñas de la zona, fue la principal exportadora de oro con más de 1.200 toneladas sin contar el contrabando.

Hoy se puede visitar el interior de varias minas de las que se extrajo el metal más preciado hasta más o menos 1750, año en el que el oro empezó a escasear.



EL ARTE, FUENTE PRINCIPAL DE SU RIQUEZA ACTUAL

En su edad dorada, Ouro Preto recibió a algunos de los mejores artistas. El más reconocido fue Antonio Francisco Lisboa, ‘Aleijadinho’. Considerado por críticos e historiadores como el más importante exponente del arte colonial brasileño, dejó obras arquitectónicas y esculturas que son icono del Barroco brasileño. Entre las más famosas se encuentra la iglesia de São Francisco de Assis.

Fachada de la iglesia de São Francisco de Assis, principal obra de Aleijadinho en Ouro Preto. Foto: Virtudes Sánchez

Fachada de la iglesia de São Francisco de Assis, principal obra de Aleijadinho en Ouro Preto. Foto: V. Sánchez

 

A menudo se compara a Ouro Preto con un museo a cielo abierto. En eso se parece a Roma. Cada paso que das encuentras una construcción majestuosa con una historia fabulosa. La matriz del Pilar, la matriz de Nossa Senhora da Conceição de Antônio Diaz y las iglesias de Nossa Senhora do Carmo, Nossa Senhora do Rosário dos homens pretos y la Capela do Padre Faria merece la pena visitarlas con calma.

Ouro Preto es el máximo exponente del Barroco brasileño. Foto: Virtudes Sánchez

Ouro Preto es el máximo exponente del Barroco brasileño. Foto: Virtudes Sánchez

 

En las calles de Ouro Preto encontrarás talleres donde los artesanos esculpen y pintan con las puertas abiertas. Las piedras, utilizadas para hacer joyas, también son muy reclamadas por sus competitivos precios.

El Carnaval de la ciudad es uno de los más reclamados a pesar de encontrarse en el interior del país. El ambiente universitario, con varias de las facultades más activas del país como la de Farmacia, contribuyen a que así sea.

Los artesanos locales esculpen y pintan los carteles de los negocios en Ouro Preto. Foto: Virtudes Sánchez

Los artesanos locales esculpen y pintan los carteles de los negocios en Ouro Preto. Foto: Virtudes Sánchez

 

HOTELES Y RESTAURANTES DE CALIDAD

Ouro Preto es una ciudad turística muy bien preparada para acoger a sus visitantes. Cuenta con una red de hoteles y restaurantes de todos los tipos y valores. Se come bien y se duerme mejor. Desde algunos puntos hay unas vistas espectaculares, con los monumentos destacando entre las laderas verdes de este paraje inolvidable.

La comida de Minas Gerais está considera como la mejor de Brasil. En Ouro Preto encontrarás platos típicos como el ‘tutú’ o el ‘feijão tropeiro’ que te llenarán de fuerza para continuar con la actividad física.

Los principales restaurantes de Ouro Preto se encuentran en torno a la plaza Tiradentes. Foto: Virtudes Sánchez

Los principales restaurantes de Ouro Preto se encuentran en la plaza Tiradentes. Foto: Virtudes Sánchez

 

Hablando de actividad física… si vas a pasar una semana por lo menos, puedes participar en alguna trilha. El ecoturismo es otro de los fuertes importantes en Ouro Preto. Hay algunas cachoeiras que vale la pena conocer. Siempre acompañado, eso sí. Pregunta en la secretaría de turismo o en el hotel donde te alojes. Ellos te recomendarán alguna de confianza.

Una buena opción para alojarte: HOTEL SOLAR DAS LAJES. ¡Me encantó!

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