Denigrante, machista, casi pornográfica y mucho más que todo eso: peligrosa. La moda de los concursos de belleza de todo tipo que se impone en Brasil está fuera de control.

Se busca miss en el país, en el estado, en el pueblo y hasta en la calle más remota, se busca miss culo y dentro de poco se buscará miss tetas si no fuese porque hasta ahora en territorio brasileño no se pueden enseñar. Curiosa hipocresía. Antes de que alguien me acuse de no ser objetiva: SÍ, ESTE ES UN ARTÍCULO DE OPINIÓN.

Hoy mismo leía un texto titulado ‘Las niñas putas del Mundial de Brasil’ que alertaba sobre el aumento de la prostitución de menores brasileñas que esperan encontrar en este evento una oportunidad de negocio nunca vista. Y he pensado: “pufff… ¿Cómo puedo explicar yo esto?”

Andressa Urach, candidata a Musa del Mundial Brasil 2014.

Andressa Urach, candidata a Musa del Mundial Brasil 2014.

Pues veamos. Por un lado, se trata de un país que dependiendo de quién ofrezca las cifras tiene entre 13 y 29 millones de pobres, es decir, entre un 7 y un 15% de la población no dispone de los recursos mínimos para vivir con dignidad. Por otro lado, persiste (como en España) una cultura de dominio masculino. Y, por último, la pasión por el deporte se utiliza para la exhibición en los medios de comunicación de mujeres que buscan fama y recursos fáciles.

Muchas veces, estas mujeres, que dicen tener estudios universitarios y labrarse una vida totalmente normal, esculpen sus cuerpos y pasan por cirugías con el único objetivo de presentarse a certámenes de belleza. Una vez que están preparadas, todo vale, incluso ofrecer una imagen de ‘tontitas’ que hablan de su participación en estos concursos como si se tratase de unas duras oposiciones.

Mientras tanto, las empresas ‘informativas’ se frotan las manos. Cada año, cuando empieza la temporada en la liga brasileña, el portal UOL abre una particular competición. Se llama ‘Belas da Torcida’. En este concurso, jóvenes representantes de todos los equipos luchan por ser elegidas como las más guapas seguidoras y pasan por las mismas fases que un campeonato internacional de fútbol.

La diferencia es que en este caso no se premia una capacidad adquirida con el tiempo sino tener los atributos físicos suficientes y estar dispuesta a posar en las posiciones eróticas exigidas. Y todo eso gratis.

Los organizadores se cubren las espaldas obligando a firmar a las chicas una especie de contrato por el que, entre otras cosas, se les prohíbe criticar o hablar mal del funcionamiento interno del concurso en sus redes sociales, blogs o ‘mini blogs’. Curioso. También les avisan de que no recibirán ningún tipo de premio económico y de que todas las fotos cedidas o reproducidas por el concurso pueden ser exhibidas libremente tanto por UOL como por sus colaboradores. Material erótico a coste cero para ser difundido en Internet. ¡Un gran negocio!

Bela del Fluminense. Foto: UOL

Bela del Fluminense. Foto: UOL

La que gana pasa a ser dueña del título de ‘Bela da Torcida’, un mérito que les permite, por ejemplo, codearse y ser reconocidas por todos los jugadores del ‘Brasileirão’. Y eso no es nada desdeñable teniendo en cuenta que, de convertirse en sus esposas, ya no tendrían que trabajar. En Brasil este fenómeno de mujer que busca futbolista famoso para jubilarse de forma prematura tiene un nombre: ‘Maria Chuteira’. O sea, ¡está institucionalizado! 😀

Con la llegada del Mundial ha nacido otro concurso, el de la ‘Musa da Copa’. En este caso el proceso es diferente pero el premio es el mismo: ser distinguida con un título que permite a su dueña aparecer en los medios de comunicación de todo el mundo. Eso sí, con poca ropa y en posiciones que llamen la atención de los hombres. Porque lo sexual domina en la web y en la televisión, no nos engañemos.

EL EFECTO SARA CARBONERO Y OTROS RIESGOS DE LA MUJER COMERCIALIZADA

Desde que Sara Carbonero irrumpió en la televisión, en España no hay lugar para periodistas mujeres sobradamente preparadas. Se impone la reportera sexy, la niña mona a la que hay que poner sí o sí delante de la cámara. ¿El objetivo? Atraer a la audiencia (y a los deportistas). El papel de las periodistas de deportes hoy en día (hablo de televisión) es el mismo que el de las camareras de discoteca. Por muy bien que lo hagas y por mucho que te guste sabes que te han puesto ahí para complacer los deseos de los clientes. Y nada más.

En España lo llamamos ‘efecto Sara Carbonero’. Desde que la novia de Iker Casillas apareció por primera vez en La Sexta, los canales rivales no han hecho más que intentar contrarrestar su poderoso atractivo con otras chicas no guapas, espectaculares. En ocasiones, modelos profesionales.

El caso es exhibir belleza y relacionarla con el deporte. Solo hay que echar un vistazo a la contraportada del AS o a la ‘home’ de cualquier web de información deportiva. ¿De verdad que en pleno siglo XXI las mujeres vamos a quedar para esto? ¿No estamos ante un modelo equivocado para las generaciones posteriores? Por mi parte, reflexión.

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